Declaración del INTA ante la alimentación de los chilenos

El INTA, en su permanente preocupación por la salud y la nutrición de los consumidores, estima necesario puntualizar algunos aspectos respecto al debate existente sobre el consumo de alimentos en la población chilena.

Cuando se analiza la calidad y cantidad de alimentos que debe consumir toda persona para mantenerse sana, de acuerdo a su edad, sexo y nivel de actividad física, lo más importante es asegurar el consumo de los alimentos que aportan los nutrientes esenciales, es decir, aquellos que nuestro organismo no es capaz de producir y debe recibir con los alimentos. Los nutrientes esenciales incluyen a las proteínas, vitaminas, sales minerales y los ácidos grasos esenciales (omega 6 y omega 3). 

La alimentación más adecuada para obtener los nutrientes y compuestos bioactivos necesarios y restringir al mismo tiempo los nutrientes críticos, como grasas saturadas, azúcares y sodio, con el fin de prevenir las enfermedades crónicas, es la compuesta por alimentos naturales, principalmente frutas y verduras, lácteos, legumbres, pescado, cereales integrales, semillas, frutos secos y agua. Cuando una persona basa su alimentación en estos alimentos, quedan disponibles muy pocas calorías para el consumo de productos procesados que contienen nutrientes críticos.

En este contexto, se usará como ejemplo a una mujer con actividad ligera o sedentaria, que corresponde a la mayoría de las mujeres chilenas. Es necesario recordar que, debido a su composición corporal (tiene mayor cantidad de grasa en su cuerpo que el hombre), aun al mismo nivel de actividad física o rendimiento laboral, la mujer necesitará menos calorías para mantener el balance energético y un peso saludable, considerado actualmente la mejor manera de prevenir las enfermedades crónicas asociadas al sobrepeso y la obesidad, como la diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, cuya alarmante prevalencia y sostenida tendencia al aumento nos indican que debemos adoptar medidas urgentes para revertir esta situación.

Las necesidades nutricionales de la mujer de nuestro ejemplo pueden cubrirse con 1.800 kcal diarias. Las Guías Alimentarias para la población chilena representan el mejor modelo a seguir, porque indican la frecuencia y cantidades aproximadas de los mejores alimentos para nuestro organismo. Podemos señalar que con medio litro de leche (2 tazas); un trozo pequeño de carne, pescado o pollo al horno o a la plancha; una taza de arroz o fideos cocidos; un pan y medio al día; dos platos de una variedad de verduras (ensaladas o guisos); 2 frutas de tamaño normal y 5 cucharaditas de aceite de canola, soya, oliva o maravilla agregadas a los alimentos, de preferencia en crudo, ya se cubren sus necesidades de nutrientes esenciales, en lo que ocupamos 1.600 kcal.

Esto quiere decir que dicha mujer podría disponer sólo de 200 calorías adicionales, que le permitirían consumir alimentos que no aportan nutrientes esenciales, como por ejemplo 25 g de azúcar y 11 g de grasas.

El azúcar aporta calorías vacías, es decir no contiene ningún nutriente esencial. Un pequeño vaso de bebida con azúcar (200 ml si la bebida aporta 12 g de azúcar por 100 ml) o una pequeña cantidad de helado, agotan las posibilidades. En el caso de la grasa, un trozo pequeño de longaniza (30 g) o un paquete pequeño de papas fritas (25 g), representan los 15 g de grasa que nos permitirían las calorías adicionales, sin tomar en cuenta la gran cantidad de sodio que contienen, que ya todos sabemos representa un riesgo para la salud.

En el mercado existen opciones libres de azúcar, bajas en sodio y grasas saturadas.  Tanto los hombres como las mujeres tienen la opción de elegir lo mejor para mantener un peso saludable, verse y sentirse bien y tener una buena calidad de vida, que los beneficien tanto a ellos como a su familia. Por su parte la industria de alimentos, a través de la responsabilidad social empresarial, puede continuar mejorando la calidad de los productos que se comercializan envasados.

Se deben realizar esfuerzos en educación y comunicación, para transmitir y aumentar la comprensión de la población, en cuanto a la preferencia  que deben tener los alimentos naturales en la alimentación de cada persona.

Estos esfuerzos deben ser realizados por los Ministerios de Educación, Salud, Agricultura y Desarrollo Social, la academia, los consumidores y la industria de alimentos mediante el marketing responsable.

En este contexto, la implementación de la Ley de Composición de Alimentos y su Publicidad, ayudará a identificar aquellos productos procesados que contienen un exceso de los nutrientes críticos, por ello el mensaje para el consumidor es consumirlos con moderación y en forma ocasional. 

INTA
Universidad de Chile

12 de septiembre de 2014

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